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El año 2015 fue un año tranquilo en cuanto a catástrofes naturales se refiere en comparación con el año anterior. Contrariamente a sus connotaciones negativas el fenómeno climatológico El Niño redujo la actividad huracaniana  en el Atlántico Norte, si bien se produjeron ciertas inundaciones y olas de calor en varios países emergentes. La mayor catástrofe se registró en Nepal con un terremoto donde

aproximadamente 9.000 personas perdieron la vida mientras que las pérdidas monetarias  totales sumaron 4.800 millones de dólares.
Según las explicaciones de Peter Höppe, Jefe de Munich Re en la Unidad de Investigación Riesgos Geo “En términos de pérdidas financieras, tuvimos algo de fortuna en el 2015: los ciclones tropicales más fuertes azotaron con frecuencia las zonas poco pobladas o no tocaban tierra. En el Atlántico Norte, El Niño ayudó a reducir el desarrollo de fuertes tormentas. Las medidas para reducir la vulnerabilidad de pérdidas también ha tenido un efecto positivo”.
El balance del año 2015 se resume en los siguientes puntos clave:

  • Pérdidas financieras más bajas desde el año 2009. Sumaron 90.000 millones de dólares de los cuales 27.000 ya estaban asegurados, mientras que el año 2014 alcanzaban los 110.000 millones de dólares
  • Pérdidas por debajo del promedio a largo plazo adaptadas a la inflación de periodo 1985-2014 (pérdidas totales de 130.000 millones de dólares de las cuales 34.000 estaban aseguradas).
  • Las catástrofes naturales se saldaron la vida de 23.000 personas sensiblemente superior a las 7.700 víctimas del año anterior. Sin embargo las  cifras aún se sitúan por debajo de la media de los últimos 30 años (54.000).

En base a estos datos, aunque el 2015 dista de ser negativo, se recalca la necesidad de no caer en la complacencia. Existen motivos para desconfiar de este tipo de fenómenos que por su carácter anómalo pueden sorprender en cualquier momento ocasionando efectos contrarios. Por algo los científicos advierten que en el 2016 el Niño tendrá su réplica gemela de La Niña que en su oscilación climática puede promover condiciones extremas y huracanes en el Atlántico Norte.
En vistas de una óptima planificación la reaseguradora Munich Re participa activamente en grupos de riesgo en regiones susceptibles de padecer las inclemencias climatológicas como el Caribe, estados insulares del Pacífico o África. En este sentido se refuerzan diversas soluciones pioneras que permiten cubrir los riesgos derivados de las catástrofes, terremotos o tsunamis.

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