Internacional

Después de un tiempo de relativa calma en lo que a catástrofes naturales se refiere el mes de abril cambió esta suerte con una mayor incidencia de catástrofes.

Como se presupone el mal tiempo en las últimas semanas en todo el mundo puede tener su repercusión incrementando el coste de las aseguradoras, pero aún queda

dilucidar si la incidencia climatológica tendrá una repercusión mayor en la industria del reaseguro.

Recientemente el granizo e inundaciones en Texas costaban cerca de 4.000 millones de dólares de acuerdo a los cálculos de Aon Benfield, al tiempo que al final del mes de abril se registraron cientos de millones de pérdidas debido a las tormentas que azotaron EE.UU.

No obstante, estos daños no se pueden comparar con los derivados de los terremotos en el sur de Japón que pueden ascender hasta el máximo de 7.500 millones de dólares, así como el terremoto de Ecuador con un coste de 3.000 millones de dólares. Sin olvidar las inundaciones en Argentina y Uruguay que costaron 1.300 millones de dólares.

Si las previsiones son correctas las aseguradoras deberán hacer frente a una temporada de huracanes muy importante en el verano. Según explica Lian Xie, investigador de la North Carolina State University, declaró en abril que él cree que habrá de 15 a 18 tormentas de relevancia.

Atendiendo este contexto la pregunta de rigor es si esta activa temporada de huracanes impulsará el costo del reaseguro debido a la alta cobertura que deberán ejercer las aseguradoras.

No en vano los altos ejecutivos en las principales reaseguradoras como Munich Re, Swiss Re y Berkshire Hathaway de Warren Buffett se han quejado del ablandamiento del mercado reasegurador. Los precios de las acciones han golpeado Munich Re y Swiss Re, que han disminuido un 12% del año hasta la fecha y Berkshire hasta el 7%.

Uno de brokers de Londres Lloyd, en declaraciones al portal News Markets argumenta que se necesitaría un evento de 100,000 millones de dólares para mover la aguja. Para mirar esto en perspectiva, el huracán Katrina que inundó Nueva Orleans en 2005 – supuso un coste de 41,000 millones.

Textualmente explica “Para causar una interrupción real, un solo evento tendría que ser algo mucho más grande que cualquier cosa que hayamos visto antes. Una sucesión de eventos más pequeños también podría causar dificultades, ya que este escenario es menos mitigado. Los impactos en el mercado en gran medida se regirán por el grado en que las pérdidas dentro de lo esperado”.

"Dada la falta de oportunidades de inversión atractivas en otros lugares, lo más probable es que el capital se moverá rápidamente y cualquier repunte de los precios será relativamente corto”.

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